Elige tu provincia:

INNOTUTOR

6. RRHH- Gestión de las personas en entornos innovadores

Anterior

6.4. Innovación y creatividad: ¿Cómo fomentar una creatividad rentable?

Siguiente

La primera pregunta que cabe hacerse es qué significa la CREATIVIDAD en términos empresariales. La respuesta es relativamente sencilla: Es el desarrollo de capacidades de innovación y originalidad en los individuos de una organización. Consiste en el fomento de un pensamiento creativo para la resolución de problemas y oportunidades de mejora.

Es un proceso que se asocia con la imaginación, la invención, la innovación, la ingenuidad, la intuición y la inspiración.

Significa huir de las ideas preconcebidas, las viejas creencias, los prejuicios y lo que es aún más difícil, los “paradigmas dominantes” que condicionan el modo en que se responde a los problemas tecnológicos y de mercado.

La segunda pregunta es si realmente la creatividad es necesaria para la empresa.

Como era de esperar, la respuesta es un categórico SÍ. La gestión de una empresa, pequeña o grande, constituye en definitiva un proceso continuo de soluciones de problemas.

Para tener éxito en este proceso, tal como asegura Peter Drucker, hay que hacer un énfasis constante en la innovación. Pero innovar es difícil si no se dispone de un marco adecuado y de una cultura interna que favorezca la creatividad.

Prácticamente todas las herramientas de gestión de la innovación que pueden aplicarse en la empresa necesitan una actitud creativa y el conocimiento de algunas técnicas que favorezcan su aplicación.

La creatividad no sólo sirve, como algunos creen, para generar ideas, sino también para evaluarlas y seleccionar las mejores una vez “imaginado” su impacto en la realidad.

Y como es obvio, las ideas, nuevas o antiguas transformadas, son necesarias en las empresas para poder asimilar el cambio y responder a él de un modo inteligente, transformando las amenazas del entorno en oportunidades para competir.

Las buenas ideas son tan necesarias o más que el capital financiero. Con este prisma, la creatividad puede ser vista simplemente como “la tecnología de las ideas”.

Es importante comprender que la creatividad, si bien necesita buenas dosis de espontaneidad e improvisación, requiere apoyo, medios y tiempo para que se haga realidad como un fenómeno dominante en la empresa.

Sin los medios necesarios, la formación requerida de las personas y sin el apoyo a largo plazo de la dirección, la generación de ideas innovadoras siempre será más difícil.

En segundo lugar, la creatividad necesita una adecuada focalización por parte de la dirección.

En otras palabras, la creatividad necesita paradójicamente de cierto orden, porque sino puede terminar siendo absolutamente improductiva y perjudicial. Los empleados tienen que encausar su capacidad creativa hacia objetivos concretos, prioritarios para la organización, de forma que se acumulen y aprovechen los conocimientos y la experiencia en temas que son claves de competitividad de la empresa.

Los gestores deben saber que promover un espíritu participativo y creativo en su empresa presupone aceptar algunos principios básicos, a saber:

* No existe nunca una única solución.
* Todas las nuevas ideas valen, de la cantidad se llega a la calidad.
* No exijas soluciones rápidas. El pensamiento creativo requiere reflexión profunda.
* Pregunta siempre a los demás.
* Aprende a aceptar otras alternativas, aunque no sean las tuyas.
* Reconoce y controla las situaciones estresantes, que generan inhibición.

La tabla que sigue resume los modelos organizativos de dos empresas radicalmente distintas. La primera obstaculiza la creatividad mientras que la segunda la favorece. Analiza punto a punto la tabla desde la perspectiva de tu empresa: ¿a qué modelo se acerca más tu empresa?

MODELOS ORGANIZATIVOS QUE
OBSTACULIZAN LA CREATIVIDAD FAVORECEN LA CREATIVIDAD
Penalizar la aceptación de riesgos Mantener canales de comunicación abiertos
Ridiculizar las ideas nuevas Animar el contacto con las fuentes de información externas
Rechazar el uso de métodos poco usuales Aceptar opiniones de personas no especializadas
Seguir solamente canales formales de comunicación Valorar las ideas de acuerdo con su valor, no con el puesto de quien las emite
Desalentar comunicaciones internas que no sean con el escalón inmediato Experimentar con nuevas ideas
Perseguir el inconformismo Descentralizar
Desechar las bromas y el sentido del humor Apoyar la toma de decisiones participativa
No reconocer méritos Favorecer que los empleados se diviertan
Seguir siempre las normas Desarrollar el espírtu autocrítico
No aceptar las críticas Favorecer la generación de múltiples soluciones a un único problema
Pensar que no hay más que una respuesta correcta Reconocer la aportación de los empleados
FUENTE: Javier Villoslada